LOS LIBROS UNA FUENTE INAGOTABLE DE RIQUEZA
“No tengo tiempo para leer” es la frase que llevo años y años escuchando mayoritariamente cuando surge un debate en relación con la lectura.
Es la excusa más habitual con la que nos eximimos de la responsabilidad de tomar consciencia de nuestra capacidad para cambiar o mejorar como individuos intelectualmente activos. Se ha instalado en nuestra sociedad la enfermedad de la queja, donde muchas personas se centran en las excusas de por qué las cosas no se pueden hacer y en cambio no impera la actitud centrada en la búsqueda de las explicaciones que nos permiten resolver una determinada situación.
Los libros son excelentes herramientas que nos pueden proporcionar, si las buscamos con tesón, múltiples y diversas soluciones. Los seres humanos nos quejamos continuamente de la falta de oportunidades. Cabe la posibilidad de que no estamos lo suficientemente preparados para descubrir y aprovechar lo que nos bridan los libros, ese trampolín que nos proyecta hacia nuestro éxito más anhelado, sea cual sea.
¿Por qué las personas realmente no leen?
Existen muchos motivos y entornos que determinan que tengamos en el futuro mayor o menor predisposición a la lectura, unos nos infectan y nos desmotivan provocándonos una sensación repulsiva hacia la lectura, otros en cambio nos motivan y nos atraen como un imán que nos une con el deseo de leer. Desde mi punto de vista existen cinco pilares que se deben tener en cuenta para cambiar este entorno:
1- El entorno familiar, el hábito de la lectura sea inexistente o que esta conducta sea despreciada por los progenitores o su entorno más próximo.
2- Los procesos y los profesores de los centros educativos y formativos pueden actuar como elementos motivadores o desmotivadores, activando o desactivando esta sana costumbre.
3- La sociedad en general, desde cualquier de sus esferas o jerarquías, tiene un papel decisivo en esta cuestión. Los responsables de dichos estamentos son los encargados de emitir mensajes que activen o refuercen la actitud de leer.
Los mismos han de tener en cuenta que son referentes sociales para los ciudadanos y para las nuevas generaciones. Su comportamiento suele ser una base a emular, pero lamentablemente en más de un caso se aleja notablemente de la excelente costumbre de la lectura.
Nuestra sociedad tiene un mal endémico que se congrega en su núcleo y está formado por la impaciencia, la obtención de resultados a corto plazo sin importar los medios utilizados, y sobre todo, eximirnos del compromiso de pagar el precio del aprendizaje. Notables comportamientos con los que obtendremos resultados muy similares a la crisis que estamos viviendo en la actualidad.
4- La calidad, estructura, contenido, temática y escritores de los libros, también son factores decisivos que pueden estimular o disuadir nuestro deseo de leer.
Cada libro tiene su momento en nuestra vida, por ello debemos seleccionar aquél que se ajuste adecuadamente a la vivencia que estemos experimentando tanto en el ámbito personal como en el profesional.
5- La mayor de las responsabilidades recae en cada uno de nosotros, es nuestra capacidad de actuar individualmente con el fin de descubrir la importancia y la riqueza que la lectura puede aportar a nuestras vidas.
La lectura nos aporta infinidad de beneficios si somos capaces de interiorizar la transcendencia que tienen los libros en nuestra evolución desde el punto de vista intelectual, emotiva, cultural y social.
Con el fin de dejar latente el concepto expuesto pasaré a describir las riquezas, ideas, herramientas que se encuentran ocultas en los libros:
- Nos proporciona información práctica e ideas sobre una determinada cuestión, porque algún ser humano lo hizo antes que nosotros y muchas veces con éxito.
- Aumenta la agilidad mental, el bagaje cultural, el crecimiento y la maduración profesional y personal.
- Mejora la concentración, aumenta nuestra curiosidad intelectual e imaginación y estimula nuestra creatividad.
- Estimula al lector a hacer y plantearse más preguntas, a constatar la información que recibe.
- Los lectores son más difíciles de manipular y tienen puntos de vista propios bien fundamentados.
- Leer desarrolla una visión más amplia, estimula la cohesión social y nos hace más tolerantes.
- La lectura alimenta el espíritu y la consciencia. Los lectores suelen ser más cultos y libres.
- Muchos libros contienen ideas, sentimientos, historias, personajes… Nos abren la puerta a la imaginación. Un libro puede trasladarnos a sitios conocidos o desconocidos.
- La lectura es una costumbre saludable, porque un libro es más que un instrumento para aprender.
En resumen, la lectura en nuestra infancia tiene como fin el aprendizaje, pero cuanto más se practica, se acaba convirtiendo en un hábito, logrando crear la actitud de leer por puro placer: leer y divertirse.
Lo más contradictorio es que por un importe ridículo estamos perdiendo la mejor de las oportunidades para convertirnos en millonarios de ideas. Porque leer 20 minutos diarios nos puede convertir en un experto en un determinado tema o cuestión.
Frase: “Un libro abierto es un cerebro que habla;
cerrado un amigo que espera;
olvidado, un alma que perdona;
destruido, un corazón que llora.”
Proverbio Hindú
Gracias y un saludo a todos.
Francesc J. Gómez
Nota: Quedo a vuestra entera disposición para cualquier comunicación. E-mail
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